El consumo de agua potable aumentará un 40% en Cancún en los próximos años

Cancún, 1 de junio (Infoqroo).- El agua es un recurso crítico, altamente vulnerable, con muchísima presión social, que creemos que es renovable, pero sólo el 0.01% en el mundo es potable y la contaminando, lo cual quiere decir que año tras año va reduciendo, advirtió la Dra. Christine McCoy, investigadora del Departamento de Economía y Negocios de la Universidad del Caribe.

Marisol Vanegas Pérez, rectora de la Universidad del Caribe, dijo que el próximo día cinco se celebrará el Día Mundial del Medio Ambiente, por lo que en alianza con el Centro de Investigación Científica de Yucatán y Aguakan, para conmemorarlo celebraron este foro denominado “Una Sola Tierra”.

Durante su ponencia titulada “H2O, la fórmula de todo”, la Dra. McCoy señaló que el consumo nacional de agua potable en 2015, era de 366 litros diarios en promedio por habitante, cifra que en zonas residenciales crecía a 567 litros.

Según datos del Inegi, en 2015, el 95% de la población tenía acceso al agua potable, lo cual es más fácil en zonas urbanas por la cobertura y en ciudades como Cancún, la urbanización crece y se espera que el consumo del agua potable aumente en 40% los próximos años.

La experta señaló que, en la cadena de valor de servicio de agua potable y saneamiento, se pueden identificar distintos momentos para introducir la economía circular; un nuevo modelo que busca cambiar la forma en que se producen y consumen los bienes.

Actualmente mencionó que vivimos en un Modelo Lineal, donde el bien o servicio se obtiene de las materias primas, en este caso el vital líquido, pasa por un proceso de producción, se adquiere el bien, se consume y se desecha generando muchos residuos, que no son sometidos algún tratamiento de reciclaje, para evitar que vayan directamente a la disposición final.

“Para el modelo lineal los insumos son infinitos, es de constante consumo y obtención de materias primas y pareciera que los desechos no hacen daño, una vez que salen de nuestras casas o fábricas. Hay desperdicio, vemos fugas y no nos importa. Aumenta la vulnerabilidad y desigualdad social, porque tal vez por eso, el agua ya no llega a las zonas más apartadas”, explicó.

El reto, dijo, es una transformación sociocultural, es decir, cambiar de manera de pensar; replantear modelos de gobernanza, normativa sobre cómo regular el uso, cómo se paga y pagar, incentivos financieros para quien sí paga, quien ahorra y usa agua de lluvia.

En la economía circular, señaló, el uso sustituye al consumo, pensando en regenerar, restaurar y recuperar.

Finalmente, mencionó algunos ejemplos de cómo implementar la economía circular en nuestras vidas, es evitar lavar prendas, como pantalones de mezclilla tan seguido; usar agua tratada para el riego de jardinería y campos de golf, o bien, reutilizar el ciclo de enjuague, que ya no está sucia y sólo tiene suavizante, para lavar la siguiente carga de ropa, como hacen algunos hoteles.

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