Especialista en mercadotecnia y gestión empresarial aconseja a IP evitar estancarse y ser disruptiva

Cancún, 7 Julio (Infoqroo).- El empresario, consultor en mercadotecnia y activista, Lorenzo Ruiz Martínez exhortó a las empresas mexicanas a no mantenerse estáticas, a tener una dinámica constante en sus procesos y a ser disruptivas en la percepción que generan ante la sociedad y sus mercados.

En entrevista con Infoqroo, el también deportista afirmó: “Para mí, las marcas y las empresas son entes vivos, son como el matrimonio, sino te renuevas, si dejas de sorprender, se da el rompimiento”.

Aficionado a los desafíos y a trabajar bajo presión, Lorenzo Ruiz Martínez es un hombre acostumbrado a la adrenalina.

No le gustar estar en un solo lugar y siempre tiene que estar resolviendo algo. Por eso si de renovar una empresa se trata, o rescatarla del olvido, él es la persona que puede revolucionarla y ponerla en la mente de todo mundo.

Lorenzo Ruiz Martínez tiene 20 años de experiencia en la industria del menudeo, es Ingeniero Industrial de profesión, acabó “por accidente” en la industria de la moda, como becario.

Dentro de su trayectoria laboral ha colaborado en puestos ejecutivos en Yale de México, Tecnológico de Monterrey Campus Ciudad de México, GlaxoSmithKline, Levi Strauss de México y Grupo AXO entre otras.

Fue Director General de Brooks Brothers Mèxico , Country Manager de Tommy Hilfiger Mèxico durante 10 años y Vicepresidente de Mercadotecnia, Comunicación y Comercio Electrónico para Grupo AXO, hasta 2017.

Hace tres años comenzó una carrera como consultor independiente como Director General de LR Brand Equity Consulting y The Bottom Line.

Se trata de empresas de consultoría en Estrategia, Branding, operaciones de Menudeo, Mercadotecnia, Comunicación y Relaciones Públicas, mediante las cuales asesora y acompaña a las marcas para conectar con los consumidores, acortar las distancias entre ellos y construir las marcas y las compañías del futuro.

“Las empresas que no tienen un Director en Mercadotecnia o un Oficial de Operaciones, que es costoso, tienen la opción de tener a alguien como yo sin un sueldo ni prestaciones; voy a las empresas y a diez mil pies de altura veo lo que pasa en la compañía.

“Al ser externo te atreves a decir lo que no le dirías a tu socio o tu jefe, porque cuando eres de adentro y tienes una idea no te dicen que sí o te dicen ‘no funciona’, pero al consultor todo le creen, es como la escoba nueva que siempre barre mejor”, aseguró.

Dijo que ser consultor le ha permitido meterse “hasta la cocina” de muchas empresas, y aprender de mercadotecnia o recursos humanos.

“Me gusta ir a las tiendas, estar con la gente, soy una persona de operaciones, me encanta”, confesó.

En el caso de las empresas familiares que fueron creciendo, explica que satisfacen la demanda del mercado de manera desorganizada y que lo buscan para desempolvar ciertas cosas o encontrar lo invisible o lo que llaman “ceguera de taller”, ver lo obvio.

“Son marcas con mucha tradición e historia, de 30 o 50 años que empezaron como un sueño, pero que luego se dieron cuenta que los consumidores envejecieron junto con su marca y nosotros nos damos el tiempo de renovarlas, de contar una historia”, explicó.

Ruiz Martínez reiteró que para él, las marcas y las empresas son entes vivos, y siempre hace una analogía con el matrimonio:

“Cuando dejas de innovar empiezas a ser un camuflaje, te pierdes en las marcas, te vuelves del montón y te dejan de ver y conectar contigo.

“Cuando dejas de sorprender a tu pareja o de tener detalles o de cambiar algo en ti, como pintarte el cabello, empiezas a aburrirte y se da el rompimiento, o como un cuadro de tu casa que ya no ves ni sabes que está ahí, dejan de contar lo extraordinario y se vuelven invisibles, o te estancas o empiezas a morir”, añadió.

“Hay empresas que se dan cuenta que en 30 años nunca hicieron nada disruptivo y que tienen que captar nuevas audiencias porque ahora ese es el nombre del juego”.

Como consultor independiente, Lorenzo Ruiz ha trabajado con marcas y empresas como Liverpool, Grupo Fase, L’Occitane, Haineken, Hotel Matilda, bodegas Domeque, y en grupo AXO tuvo a su cargo 25 marcas, incluyendo Promoda; Morera Grosso, Nova Viajes o Bari Swimwear.

Asimismo, gracias a su experiencia, forma parte de los consejos consultivos de varias marcas y ha emprendido retos, no solo en lo empresarial y profesional, sino en lo personal y deportivo.

Es alpinista formal y entre sus logros figura haber logrado en 2012, la conquista de la cima más alta del planeta, el Monte Everest, como parte de un proyecto de causa social, para apoyar la educación de niños y jóvenes a través de su Fundación Futurors A.C.

Para él, el alpinismo es una analogía del emprendimiento y sobre el tema, explica gustoso lo siguiente:

“El alpinismo es dejar lo que conoces y lo que es cómodo y aventurarse en algo donde no sabes cuál será el resultado.

“Lo mismo es una empresa, te aventuras, te entusiasma la idea, pero la cima no está garantizada.

“El alpinismo es una escuela de vida, a los ejecutivos se nos paga para hacer más con menos recursos y en la montaña es igual, todo lo que necesitas para sobrevivir lo llevas en una back bag”, resumió.

La montaña, dijo, saca lo mejor y lo peor de ti, pues luego de 14 horas sin comer, el cerebro empieza a no trabajar, y empiezas a sentirte triste, enojado o eufórico, algo que también sucede en las empresas.

“Cuando el juicio se atrofia tomas malas decisiones, errores de juicio causan accidentes en las montañas, y la pandemia nos agotó también, vivimos en un mundo volátil, ambiguo, incierto, entre más alto estás en una montaña es más difícil subir.

“Lo mismo pasa en las empresas que ya han crecido mucho, crecer un puntito cuesta más trabajo, si estás empezando creces más rápido”, explicó finalmente.

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