La costa yucateca ofrece un sinfín de experiencias para reconectar con la naturaleza

Mérida, 8 de julio (Infoqroo).- En estas vacaciones de verano, la costa yucateca ofrece un sinfín de experiencias para reconectar con la naturaleza, la familia, los amigos, la pareja en sus aguas cristalinas color esmeralda, la blanca y fina arena y verdes paisajes.

A los amantes del ecoturismo, la tranquilidad y la autenticidad, Sisal ofrece eso y más, al estar en medio de dos reservas naturales, un mar apacible y el encanto de un pueblo pesquero, cuyas construcciones recuerdan sus épocas de gloria y los sabores de su cocina.

En este lugar se encuentra, el arrecife de coral de un kilómetro de longitud, hogar de un sin número de especies marinas para apreciar con snorquel o equipo de buceo. Otra experiencia es el Cenote El Palmar, toda una aventura para llegar, pues cambiarás de embarcación, irás de bordear la costa a atravesar la Ciénega, para finalmente conocer esa belleza natural.

Este paseo se complementa con actividades de senderismo en bicicleta, recorridos en kayak, esnórquel en parques hundidos, bosques petrificados, y al atardecer es un espectáculo ver a los flamencos cruzar los cielos.

Otro puerto icónico es Celestún, que cuenta con un ecosistema único debido a la combinación del agua dulce proveniente del Río Celestún y la salada del Golfo de México.

Su playa tiene pocas construcciones y tiene como atractivo el avistamiento de aves, siendo identificadas más de 400 especies migratorias. Entre las más populares se encuentra el flamenco rosa, pelicanos, garzas y gaviotas.

El manantial Baldiosera es uno de los lugares obligatorios en este tour. Para llegar se atraviesa túneles naturales que se forman con las ramas del mangle y es uno de los ojos de agua dulce donde podrás nadar y refrescarte en sus aguas cristalinas.

También se puede visitar el “Bosque Petrificado”, un lugar extraordinario de troncos grises, como vestigio de un enorme bosque que desapareció.

Del otro extremo, al oriente del estado está El Cuyo, uno de los secretos mejor guardados de la Península. La tranquilidad de sus playas vírgenes hace que sea uno de los lugares más apacibles del caribe y es ideal para los que buscan desconectarse por completo de la vida urbana.

Al llegar, verás una combinación de casas de madera y construcciones típicas pintadas de colores vivos y cálidos, divisarás el faro de la ciudad, construido sobre vestigios mayas.

Aquí, los deportes acuáticos están a lo orden del día y recientemente el kitesurfing adquirió fuerza por las ideales condiciones climatológicas. También se práctica el paddleboarding y el kayak.

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