Logran con éxito reinserción de manatí «Daniel» a su hábitat natural en Chetumal

Chetumal.- El secretario de Ecología y Medio Ambiente (Sema), Rafael Muñoz Berzunza, anunció el éxito total en la reintroducción del manatí “Daniel” a su hábitat natural, acciones que se realizan en coordinación con El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) y que incluyen ya  un monitoreo permanente, lo que representa el primer proyecto de rehabilitación, liberación y monitoreo de un ejemplar de la especie “Trichechus manatus” en el país.

 Puntualizó que a  casi 20 años de que se decretó a la Bahía de Chetumal como Área Natural Protegida y Santuario del Manatí, es hoy el hogar por excelencia del “Trichechus manatus” que puede vivir hasta 60 años, con una población más abundante en una porción que alberga 277 mil hectáreas protegidas.

 En este contexto, el funcionario explicó también que “Daniel”, porta un sistema que permite saber a dónde se desplaza, por medio de este sistema que consiste de un cinturón de látex y un radio-transmisor satelital, se envían los datos de la ubicación vía satélite para conocer la ubicación del manatí.

 Este proyecto de marcaje satelital está a cargo del Dr. Benjamín Morales Vela, investigador de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur).

 Al respecto, el doctor Morales Vela explicó que “Daniel” estaba recién nacido y aún debía ser amamantado cuando fue encontrado en septiembre de 2003 en Laguna Guerrero, Bahía de Chetumal.

 A pesar de los esfuerzos por encontrar a su madre para regresarlo a ella, esto no fue posible, personal de Ecosur lo rescató y albergó por ocho meses. La intención en ese momento fue poder atenderlo, verlo físicamente, cuidarlo, crecerlo.

 Sin embargo –comentó- el objetivo principal era volverlo a reintroducir a su hábitat, pero a casi 13 años de esfuerzos conjuntos se logró que “Daniel” de manera espontánea decidiera salir del semi cautiverio, durante algunas ocasiones únicamente se movía al interior de Laguna Guerrero.

Agregó que el 13 de mayo decidió ser libre e internarse a la bahía de Chetumal, donde estuvo explorando la costa este.

 Se tienen registros de que ha llegado cerca de la Isla de San Pedro, en Belice; en línea recta esto representa 100 kilómetros e incluso no se descarta que recorrió más en línea de costa.

De hecho, de hecho, el 18 de junio Zoe Walker de la organización civil Wildtracks del país de Belice reportó el avistamiento de «Daniel» en la bahía de Corozal, por lo que se procedió a informar a los Ministerios de pesca y forestal de Belice, a Sarteneja Alliance for Conservation and Development (SACD) y al Personal del Parque Marino Bacalar Chico, con los cuales se inició la coordinación para su monitoreo.

En este proceso también se contó con la excelente coordinación con la Procuraduría de Protección al Ambiente del estado de Quintana Roo.

-Es importante puntualizar que la bahía es el hábitat del manatí, la cual se encuentra dividida por la frontera entre México y Belice-, señaló Muñoz Berzunza.

 Benjamín Morales enfatizó que las condiciones físicas de “Daniel” están en perfecto Estado, él puede alimentarse de forma autónoma. Aprovechar los alimentos que están en el ambiente. Acorde al monitoreo –dijo-  que “Daniel” se movió de la porción Este de la Bahía, hacia el Norte de la misma, en su trayectoria recorrió Cayo Venado, Dos Hermanos, Punta Calentura, Punta Dos de Abril, Bacalar Chico este último perteneciente  al  país de Belice.

 Al parecer se creó una imagen mental del espacio geográfico. Lo que permitió su retorno al Centro de Atención de Mamíferos Acuáticos (Carma)  el pasado 23 de agosto.

 Su reingreso a Laguna Guerrero, es un éxito puntual para la reintroducción de “Daniel” a casi de 13 años de edad. Aseguró Benjamín Morales Vela.

 Se estima que en la Bahía de Chetumal habitan cerca de 150 manatíes en vida libre; su conducta natural es evitar a los humanos.

 “Daniel”, al haber crecido en semi cautiverio disfruta de la presencia del ser humano; no escapa de la gente sino que tiene la tendencia de acercarse. Como todos los manatíes, es pacífico, pero por su tamaño y peso, accidentalmente podría lastimar a algún bañista o salir lastimado él mismo.

Para seguridad y bienestar tanto del manatí como de las personas se recomienda que en caso de verlo en los balnearios o desde alguna embarcación, lo observen y aprecien su belleza, pero que eviten en todo lo posible tocarlo o alimentarlo.

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