Recorrió 9 mil kilómetros para competir en el Rally Maya 2019

Recorrió 9 mil kilómetros para competir en el Rally Maya 2019

 

Cancún, 24 de abril (Infoqroo).- Aventura, pasión y demencia son elementos que el argentino Christian Delaporte cataloga como características de un apasionado de la vida y autos antiguos, que emprendió un viaje que titula «27,000 km de Aventura por América».
Oriundo de la ciudad de Tucumán, provincia en el noroeste argentino, Delaporte realizó un viaje de más de mes y medio hasta llegar a Cancún para competir en la sexta edición del Rally Maya México a bordo de un Ford Modelo «A» de lujo del año 1929 acompañado de su esposa Mirta Sanna y con el respaldo de sus hijas e hijo.

«La pasión por los Autos Antiguos nace hace 35 años, cuando mi padre compró un Ford Modelo «A» descapotable del año 1929. Tiempo después, con la compra de otros vehículos, surgió la idea de desarrollar un producto turístico llamado “Antique Tour Experience”, que consiste en excursiones turísticas realizadas en nuestros vehículos, con más de 90 años de antigüedad», comentó Delaporte.
El desafío de los “27.000 km de Aventura por América” comenzó hace 4 años, al finalizar un increíble viaje de 12 mil 700 km por la Ruta 40, que une La Quiaca-Ushuaia con un Ford Modelo «A» descapotable del año 1929.

El primer Encuentro Latinoamericano de Ford Modelo «A» que se llevó a cabo en La Falda-Córdoba en el mes de octubre de 2018, fue el motivador para comenzar a soñar en realizar este increíble desafío. Los preparativos empezaron entonces con muchas ideas, proyectos, elección del vehículo, rutas, países y, como era de esperar, múltiples cambios y fundamentalmente la incorporación de nuevas ideas todos los días.
El auto elegido fue un Ford Modelo «A» de 2 puertas, Tudor, pintado en dos tonos de verde inglés del año 1930 llamado “Romeo”, en el cual invirtieron 3 años de trabajo de restauración exhaustiva. Pero a mediados del mes de diciembre, por mera casualidad, compraron un nuevo auto y decidieron prepararlo para la aventura.

Fue el cambio más importante e inesperado que trajo grandes satisfacciones e innumerables tareas para poner este vehículo en óptimas condiciones. «Ha sido trabajado con un gran nivel de excelencia en la restauración, pero no era un vehículo que estuviera andando con el grado de confianza que debemos tener para afrontar este desafío, por ello comenzamos a desarmar y controlar todas las partes mecánicas y eléctricas del mismo», comentó.
«Iniciamos sacando el motor y controlando a la perfección todas y cada una de sus piezas, se reemplazaron los engranajes de distribución, se restauró la bomba de aceite, se controlaron y limpiaron las válvulas, estado de cilindros y pistones, bielas, cigüeñal, cárter, superficie plana de tapa de cilindros, reparación de una fisura en el bloque, cambio de todas las juntas de motor, reacondicionamiento de bomba de agua, limpieza y control de radiador», señaló.

Luego del trabajo realizado con esta extraordinario pieza de la historia, se realizó el montaje del motor, se cambiaron el carburador y el distribuidor y se colocó un Zenith. Por último, se repintó con el color original.
Una vez culminado el trabajo de pintura, la tarea fue seguir con el control y restauración de frenos que en esa época eran a varillas, los rodamientos de ruedas, puntas de ejes, movimientos de dirección y caja de cambios.
En cada control encontrábamos detalles, los cuales solucionamos para lograr la confiabilidad de un vehículo salido de fábrica, reveló.

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