Se consolida en Calakmul agrupación de apicultores

Cancún, 5 de febrero (Infoqroo).— A 10 años de que un grupo de apicultores y apicultoras de la zona de Calakmul, Campeche, comenzó a organizarse para conformar una organización para defender sus derechos como productores, dio paso a una cooperativa y hoy es la Unión de Sociedades Apícolas Ecológicas de Calakmul (USAEC).

La agrupación cuenta hoy con 51 asociados, quienes se capacitaron para garantizar la condición orgánica de su miel y darle un valor agregado a su producto, insertándolo en una iniciativa novedosa, diseñada por el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible-Península de Yucatán (CCMSS-PY), llamada Plataforma de Cooperación Comercial (PLACCO).

“El esfuerzo comenzó en 2009, porque no había mercado para la miel. Decidimos organizarnos, pero primero transparentar nuestros objetivos con reglamentos y formatos, que no se acostumbraban. La base de la organización es la administración y la transparencia de las cuentas. Así sensibilizamos a los asociados y con ayuda del Consejo Civil alcanzamos nuestras metas en 2014”, sostuvo Anastacio Oliveros López, presidente de la agrupación.

Según dijo, es difícil cambiar la mentalidad de personas que sólo pensaban en bajar recursos y repartírselos sin llevar procesos.

“En 2011 nos conformamos como organización de sociedades con más de 300 productores, y como había muchos líderes, nos fragmentamos y quedamos 12 sociedades nada más. Hubo otra reestructuración y formamos la cooperativa USAEC, con 51 apicultores, que somos los socios actuales”, narró.

La cooperativa está conformada por apicultoras y apicultores de nueve ejidos de Calakmul, cuyos apiarios inciden en más de 6 mil hectáreas de selva. Sus principales aliadas y socias son las abejas, que producen la miel, cuya venta permite sostener a sus familias y crear una cadena productiva que va en aumento y especialización.

Desde hace tres años, los 51 socios de USAEC, con el acompañamiento del CCMSS-PY, mejoraron sus procesos para producir miel, polen y cera mediante un sistema interno de control y calidad que pondera en todo momento la aplicación de mejores prácticas de manejo que conservan la selva y fortalecen a las abejas, convirtiéndose en un modelo a seguir para las y los apicultores del Estado y de la Península de Yucatán.

La meta de la cooperativa es “el buen vivir de los asociados”, envasar y colocar la totalidad de la miel, que en 2018 alcanzó las 130 toneladas, con un valor agregado.

En ese proceso, el cuidado de las abejas es fundamental, dice Oliveros López, quien señala que, además de respetar sus ciclos de producción natural, es importante ayudar a las abejas para fortalecer las colmenas y que se mantengan en los apiarios. Una de las estrategias utilizadas es alimentarlas con la propia miel que producen en sus colmenas, no con jarabes hechos de agua y azúcar, como se estila en algunas zonas rurales de Quintana Roo.

Tampoco usan agroquímicos ni fertilizantes, ni productos que puedan dañar la salud de las abejas, contaminar el polen que extraen de las flores, ni la miel producida, logrando así un producto 100 por ciento orgánico, mejor cotizado en el mercado nacional e internacional.

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